
Tranquilos que ahora no me ha dado por escribir sobre temas Rosa, o de Amor…, pero sí hay algo que me ha llamado la atención y que suele pasar a la mayoría de la gente cuando nos entusiasmamos por algo y con el paso del tiempo esa pasión inicial termina quedando solo en cariño o pura rutina. Recuerdo cuando descubrí el mundo de Apple, y sus ordenadores Mac. Entré en este mundo a través de mi iPod Nano de 8 Gigas que se me llevó el corazón y me hizo gastar mucho dinero en renovar mis equipos hasta volverme un maquero de tomo y lomo. En cualquier caso, debo decir que nunca hice una inversión mejor, pero no van por ahí los tiros de este artículo. Lo que sí he notado en todo este tiempo que llevo como maquero, y además escribiendo sobre temas de Apple, es que la ilusión y la pasión del comienzo ya no la tengo tan a flor de piel, y ahora actúo de forma más “racional” si queremos llamarlo así, cuando toco temas relacionados con la manzanita mordida.
Ahora me manejo diariamente con los Mac, y los tengo como herramienta de trabajo y de ocio, y aunque sigo emocionándome con ciertos detalles, ya no se me iluminan los ojos cuando veo lo delgado que es mi iMac, o lo bonito que se ve mi MacBook. Por supuesto sigue interesándome mucho la tecnología de Apple, y los iPod me parecen la verdadera revolución en el mundo de la música digital, de hecho las nuevas generaciones de iPod seguro que darán otra vuelta de tuerca a este mercado. Sin embargo estoy llegando a detestar los nuevos iPhone, y esto es debido a la gran saturación de información y noticias que llegan por todas partes. Al principio de mi pasión por Apple esto no me hubiera pasado, porque estaba alucinado por todo lo que llevara una manzanita detrás. Ahora sin embargo lo veo todo de manera más clínica, más objetiva, y sobre todo más relajada.
Me encanta Apple, pero ya no es la pasión del principio, y esto no lo veo como algo negativo sino como algo bueno. Es asumir una tecnología diferente a la que has estado usando toda tu vida, y que te facilita las cosas hasta puntos que no pensabas. A mí me queda el cariño y la rutina de usar diariamente la tecnología Apple, sin embargo no tengo la pasión del principio, y lo cierto es que lo agradezco.












