La era de la Supercomunicación

Hace tiempo, y no tanto…, cuando querías comunicarte con los amigos no quedaba más remedio que tirar de teléfono, y a veces escribir “de puño y letra” una carta, que tras pegar un sello, teníamos que buscar un buzón para enviarla. Las cosas han cambiado y ahora, en pleno desarrollo de la Web 2.0, las comunicaciones se han flexibilizado hasta puntos increíbles, de hecho estamos asistiendo al nacimiento de la Supercomunicación.

¿Cuántos tenemos varias cuentas de email, perfiles en alguna red social, chateamos de vez en cuando, o escribimos y leemos foros? Seguro que casi todos. Y si nos ponemos a repasar nuestro listado de contactos en cada uno de los lugares en donde andamos metidos, con total seguridad tenemos gente “repe”. Yo mismo creo que tengo amigos en Facebook, Twitter, mail, Chat (y en diferentes cuentas), Flickr,….. Y en ocasiones me parece que todo junto forma un embudo comunicativo y ya no sé por dónde hablar con ellos. Esto es, como bien dijo un día mi amiga Vachu, estar “supercomunicados”. Que esto sea bueno o malo, pues supongo que cada uno tendrá que decidirlo. A mí en ocasiones incluso me agobia el no saber por donde hablo con la gente, pero bueno, lo importante es estar comunicado con esas personas y lo demás es organizarse. Pero no me digáis que no es interesante pensar que tanta oferta en la red sirva no solo para estar conectado a las personas que tú deseas sino que además duplicas y triplicas esta comunicación.

Me encantan las redes sociales que conforman nuestra “vida 2.0″, pero una cosa os he de confesar, si todos estos canales abiertos sirven para más tarde quedar a cenar, salir de marcha o tomarme un simple café con esos amigos en mi vida “1.0″, bienvenida sea esta supercomunicación.

Un ordenador entre tú y yo.

inter

A veces me pregunto que sería de nuestras vidas sin esa máquina medio extraña para muchos y tan cercana para otros. Hay quien los prefiere portátiles, otros los prefieren encima/o debajo de sus escritorios, y otros los eligen extraplanos. Pero quién puede decir que no ha tocado un ordenador nunca… El trabajo, el ocio, la diversión, o el mero necesitar escribir una carta, ya solo esos detalles, y cualquier otro que se nos ocurra pasa por un teclado y una pantalla. La vida es así.

Hay quien pueda decir que ya no existe el romanticismo, que el bolígrafo, la pluma, el sello y el sobre, mandar un mail no es lo mismo. Pero yo pienso en lo cercano que me siento a toda esa gente que tengo lejos por una razón u otra, y el conectarme a un mesenger, el leer o mandar un mail, lo siento más rápido a cualquier sistema de correos del mundo. Serán los tiempos.

Y ahora…, no hay ordenador sin red, porque la red nos ha invadido a todos en mayor o menos medida. Y esto es lo que nos hace poder volar sobre el mundo desde un cuarto sin ventanas, esperando ser abiertas para rodar por aquellas carreteras que buscamos en cualquier buscador para poder llegar a verle a él, o verla a ella.

Al final y al cabo, sea máquina, pluma, teclado, o ratón, la vida es todo poesía.