
Después de leer la misma noticia sobre la posible nueva imagen del iPhone en la mayoría de mis feeds sobre Apple, uno ya empieza a replantearse bastantes cosas. Hace tiempo me hartó tanto la gran cantidad de rumores y noticias sobre el iPhone, que os aseguro que estuve a punto de olvidarme de la blogosfera sobre Apple, era asfixiante. En estos momentos ni de lejos pienso que estamos en ese punto, pero sí es cierto que muchos blogs, sobre todo los comerciales, se repiten y redundan sobre cientos de rumores provenientes de los blogs masivos americanos que los ha podido escribir un mono con sombrero al frente de un ordenador.
Hay que comprenderlo, de este tipo de noticias se saca dinero. Cuando una persona se inventa un rumor que resulta lo suficientemente verosimil para colarlo por toda la red se hace de oro. Recibe trackbacks, enlaces, menciones, visitas, y todo ello deriva en publicidad de la que se extrae pasta, que es lo que a muchos “bloggers pro” les importa. Por ello la blogosfera nos abruma con multitud de rumores fundados o increíbles, de los que consiguen extraer un estado de ánimo general de todos nosotros. Me explico. Cuando un buen diseñador gráfico idea una nueva “presunta” forma para el iPhone, y resulta tan genial que incluso supera los diseños de los propios diseñadores de Apple, la gente se vuelve loca de emoción. Y no hace falta siquiera que lo consideren real, sino que la sola idea de que el iPhone pudiera llegar a ser así genera una corriente de expectación y “felicidad” respecto al producto, que sorprende desde tercera persona. Seguro que muchos hemos vivido esto, así que sobran más argumentos.
Por todo esto me inclino a pensar que a muchos usuarios les llega a alegrar el llenar sus pantallas y oídos de rumores y de presunciones, es como una ilusión futurible que te despierta de la rutina. Aunque a veces llegue al punto del absurdo y la publicación de rumores roce la codicia, la gente pide este tipo de contenidos, y pienso, sin ánimo de ofender que es la Salsa Rosa de la blogosfera. Ahora solo hace falta identificar quién hace de Karmele, quién de Mariñas y quién de Lydia Lozano.









