La linea que separa la pasión del fanatismo

Cupertino desde Google Maps

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Todos los eventos, noticias y nuevos productos que rodean a nuestras marcas de tecnología preferidas levantan una gran expectación y revuelo entre los más geek apasionados por estos cacharritos cada vez más pequeños y caros. Muchas veces me he visto desde una tercera persona hablando con pasión de las bondades de usar Mac, o de lo bien que se porta el iPod Touch, o mil cosas de ese estilo, y sinceramente, a veces merezco un buen coscorrón. La pasión por lo que nos gusta muchas veces nos ciega y da la impresión de que no hay nada mejor, girando el mundo en torno a ese gran evento que nos maravilló. No hablo de ninguno en concreto, pero seguro que a más de un lector le ha venido a la mente las Keynote de presentación que hace Apple, sin duda la marca que más revuelve los cimientos geeks.

Tal y como yo lo veo, hay una línea de separación bastante difusa entre la pasión y el fanatismo, que viene a ser trazada a golpes de realidad y que todos necesitamos cuando nos embarcamos hacia un mar de elogios y buenas palabras. Siempre he pensado que cuando hay más expresiones onomatopéyicas que criticas constructivas, algo está fallando. Con Apple me ocurre lo mismo, pero es complicado no tener momentos apasionados y casi fanáticos cuando eres maquero, la marca te invita a ello, y es mas, lo promueve.

Si queremos, cada uno de nosotros puede encontrarse reflejado dentro de las filosofías de marcas tan atrayentes como Apple, y que representan unos valores que, económicamente hablando les han dado muchas ventas, y eso, desde el punto de vista comercial, es un sueño hecho realidad. Sentirse identificado con una marca de electrónica y ordenadores es algo tan absurdo como real, y en mayor menor grado está ocurriendo ahora mismo en todo el mundo. Y cuando unos valores que pensamos representa una marca (que bien hablo de Apple, pero puede extrapolarse a una cruz, el logotipo de Ferrari, o la imagen del Che Guevara, por ejemplo) los asumimos como nuestros, es díficil no defenderlos desde el apasionamiento hasta el puro fanatismo.

Maqueros fanáticos los encontramos a patadas, y apasionados muchos más, pero también los hay prácticos y que realmente piensan en sus equipos y dispositivos como en buenos aparatos electrónicos y poco más. Sin embargo, y aunque todos representan dinero para la compañía, tengo la impresión de que Apple, siempre que puede, habla hacia el apasionado que está cercano al fanatismo cuando se refiere a defender la imagen de empresa. Buenos comerciales y defensores a ultranza sin cotización ni nómina. Una estrategia empresarial genial.

A mí me cuesta seguir un hilo de conducta y de opinión fijo, porque por naturaleza soy crítico apasionado, y eso significa que lo que me gusta mucho lo defiendo a capa y espada, y lo que no me gusta lo machaco. Trabajo en los puntos medios, pero Apple en concreto, me genera estados de ánimo de todo tipo: De vivir en la linea recta más tranquila, a subirme por las paredes por el desastre que me parecen ciertas actitudes, a pensar que son genios trabajando al mero servicio del usuario por amor al arte, y no por el dinero como es lo más normal en esta sociedad capitalista. Al final, esa línea que separa actitudes la volvemos nosotros mismos más gruesa o más fina según nuestro propio estado de ánimo, porque ni todo es perfecto, ni todo es basura.

2 comentarios en “La linea que separa la pasión del fanatismo

  1. Totalmente de acuerdo. También suele pasar, que te tachen de fanático por el mero echo de ser el único, me explico, yo me acabo de pasar a la plataforma Mac hace bien poco y en mi entorno, soy el único que tiene un Mac, y ya, por ese hecho, te tachan de fanático, sin haber dicho un solo halago exagerado, por la marca de la manzana mordida, porque simplemente te pasas, por estar hartito del mundo de las ventanas.

    Saludos

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