El SEO en Google, la forma de llegar sin que te duela demasiado la espalda

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Desde hace algunos años, si quieres tener cierta repercusión en Internet, tienes tres caminos por los que circular.

La primera carretera es la comarcal. Un camino de asfalto parcheado, poco concurrido y con tramos mal iluminados. Esto es la opción para los que solamente quieren tener presencia en Internet, sin buen contenido, sin trabajo en redes sociales, sin inversión y sin estrategia. Es muy difícil triunfar circulando por ella, y además acabas con la espalda destrozada.

La segunda opción es la autovía. Porque el SEO es, explicado en pocas palabras y sin tecnicismos, conducir movido pero atento a las curvas. Crear contenido, atender a los detalles, currarte día a día tu presencia en Internet, eso es el SEO. Tener empatía, ponerte en el lugar de tu lector, visitante y futuro cliente, pensar en qué le puede interesar de ti, para que a la hora de buscar, te encuentre. Por eso el SEO es como una autovía, agradable, barata, pero también puedes terminar agotado.

La tercera opción es el SEM, la autopista. Tienes dinero y no te quieres complicar la vida en exceso. Llevas tu coche al peaje de Google y pagas para que el cliente te encuentre. Sin complicaciones, es cuestión de pasta. Si pagas más, ganas más. Es así, aunque también hay trabajo detrás, estudiando las palabras por las que pujar y demás asuntos. No entro en ellos, pero lo que está claro es que si  tienes dinero para pagar el peaje pasas y llegas antes.

El SEO, la autovía, es la forma más satisfactoria y barata para circular por Internet. Lo que hace que te encuentren en Google y tu web se posicione por delante de otras de la misma temática. Pero no es rápida, cuesta más tiempo llegar que si apuestas por estrategias SEM en las que tienes que invertir un dinero en Adwords. Si tienes un comercio o una empresa, apuesta por los dos caminos. Crea buen contenido, mucho contenido, interacciona en redes sociales y posiciónate de forma orgánica en Google, pero no olvides invertir en SEM. Analiza los resultados y decide la inversión, bascula tus esfuerzos y sobre todo, ten identidad y perseverancia.

Si tienes un blog y eres un pringadillo como yo, seguramente no puedas invertir en SEM o no te salga a cuenta, por eso tienes que esforzarte potenciando el SEO de tu sitio, pero seguro te resulta más divertido. Haz la prueba.