Mejor esperar a comprar un Lector de Libros Electrónicos

Me encanta la lectura, de hecho soy firme defensor de la premisa que reza que leer es uno de los placeres de la vida, y siento en el alma que muchos lo dejen escapar sin siquiera saber la mitad de lo que se pierden. Últimamente tengo poco tiempo para tomarme la calma de disfrutar como se debe de un buen libro, pero tengo varios títulos pendientes en la cabecera de mi cama. Sin embargo, llevo tiempo dándome cuenta que cada vez tengo menos espacio en casa para almacenar mi humilde biblioteca, que por otro lado me gustaría que siguiera creciendo,  y salvo la opción de la lectura electrónica, pocas opciones me quedan para conseguirlo.

Parece que últimamente los comercios están decididos a poner de moda los libros electrónicos, o para ser fieles a su función, los lectores de e-books. Aportan la comodidad y la inmensa ventaja de permitirte llevar en el bolsillo miles de libros sin apenas llegar a pesar unos gramos, y además no te quitan en absoluto la grata sensación de la lectura. Es un capricho algo caro por el momento, y aunque cada vez están sacando más lectores al mercado, todavía percibo a las editoriales con ese tono verduzco del que no sabe por dónde le llega el progreso. Espero que al menos no caigan en los mismos errores de la industria musical… Pero la motivación de escribir este artículo no es otra sino que exorcizar las ganas que tengo de sentarme en una butaca, o tumbarme en la cama, con un lector de eBooks en la mano, seleccionar el libro deseado entre toda mi biblioteca almacenada en una tarjeta SD, y disfrutar. Supongo que es lo que tiene ser algo tecnófito. Por el momento tengo claro que reprimiré las ganas de hacerme con uno. Los veo demasiado caros para lo que estoy buscando, y es que me sobran funciones y conectividad Wi-Fi, solo quiero tener mi biblioteca digital y leer con comodidad, y para conseguir esto los precios todavía andan por las nubes.

Tengo que reconocer que he intentado hacer pasar el iPhone como lector de libros digitales, en concreto gracias a la genial aplicación Stanza, aunque no ha terminado de llegarme al corazoncito. Ni de lejos se alcanza la sensación de lectura como la que sientes cuando tienes un libro de papel en las manos. Por el contrario, he podido probar un par de lectores digitales, de estos que en cualquier catálogo de tecnología del comercio “llamémoslo X”, nos meten por los ojos, y sí me han transmitido sensaciones positivas en este sentido. Por ello estoy deseando que bajen de precio y que como tantos otros gadgets y dispositivos repletos de chips y pantallas LED, bajen del olimpo de los elegidos al terreno de los consumidores más mortales, porque señoras y señores les tengo unas ganas demoníacas, aunque por el momento tendré que seguir mordiéndome las uñas cuando vea uno.

Cada vez nos vuelven más consumistas

Corre, corre, que se acaban los nano...

Nos acercamos a una de las épocas cumbres en el año del consumo. Las Navidades aglutinan la mayoría de las compras compulsivas de todo un año y con más o menos crisis económica mundial encima, siempre acabamos gastando más de la cuenta.Uno de los caprichos más deseados por los que nos gusta la tecnología, son los gadgets y sus accesorios. Pero lamentablemente no siempre podemos estar renovando nuestros equipos informáticos, de audio o de vídeo, con la regularidad que a un buen cacharrero le gustaría. Sin embargo, las grandes marcas siguen empeñadas en invitarnos a ello, año tras año, por estas fechas.

Regala una cámara de fotos, un iPod, un accesorio para tu móvil…, lo que sea para incrementar el parking de electrónica que guardamos en casa. Personalmente cada año me vuelvo más caprichoso, serán los años, sin embargo también tengo mayor autocontrol en esos impulsos consumistas, pese a lo que los medios publicitarios intentan. Y es que la publicidad nos mete por los ojos todas las grandes novedades que nos van a cambiar la vida a costa, eso sí, de nuestros preciados euros. Una de las razones por las que más me gusta el marketing de Apple es como sabe venderte dos ideas diametralmente distintas a la vez, la duración y la innovación.

Todos sabemos que los dispositivos y equipos de Apple suelen tener más duración que los de otras marcas. De hecho, quien compra un Mac tiene que saber que, salvo problemas imprevistos, tiene ordenador para años y años. Sin embargo, por otro lado todos los nuevos productos de Apple están hecho para el deseo del tecnófito. Por ello hay quien después de haber comprado un Mac hace solo un año, ya está pensando en cómo venderlo al mejor precio para adquirir uno de los nuevos. Es el ansía de tener lo último, y es lo que marcas como Apple consiguen, que cada vez seamos más consumistas.

No sé cómo serán en vuestro caso, ya que en cada casa cabe un mundo. En la mía, y pese a que me encantaría tener lo último de lo último, me tengo que conformar con ser racional por obligación y pensar quizá que al Magic Mouse todavía le queda mucho para convertirse en mejor ratón que el que ya tengo, y que mi iPod nano de 3 generación, va a seguir aguantando carros y carretas.

Toneladas de plástico y basura

A veces cuando nos dedicamos a comprar nos olvidamos de la cantidad de basura que generamos con los envoltorios o envases de los productos. Cada artículo va con su envoltorio de plástico o cartón, y pocas veces son materiales que la naturaleza agradezca recibir. Por estas fechas los camiones de basura recogen más del triple de basura plástica de la que recogen normalmente y no toda esa basura es fácilmente reciclable.

Por una parte es normal que los fabricantes quieran recubrir sus productos de manera vistosa y llamativa para que los clientes se sientan atráidos hacia ellos y los compren. Pero a veces sería mejor que estos mismos pensaran más en el producto que en su exterior. Como ejemplo positivo pongo a los iPod. Poco a poco los iPod han ido variando el diseño de las cajas que los contienen hasta casi reducir al mínimo su envoltura. Se venden por lo que son, y no por lo vistosa que sea una caja. Además no alardean con cajas de innecesario tamaño, con el tamaño justo les sobra para dar cabida al iPod y sus accesorios, sin desperdiciar plástico ni espacio. Las empresas deberían tomar ejemplo de Apple, como mínimo en este aspecto.

Apple ha estado luchando por conseguir que sus productos lleven la etiqueta verde y lo va consiguiendo, aunque todavía le queda mucho por hacer. Obviamente una empresa que fabrica componentes tecnológicos tiene que contaminar por fuerza, pero si se consigue moderar sus niveles negativos y reducir al máximo el daño contra la naturaleza algo se está ganando.

A veces a los usuarios y clientes, también nos convendría mirar más por lo verde de lo que muchos, incluído yo mismo, hacemos.

El peligro (para ti y tus amigos) de las compras compulsivas de gadgets en Navidad

Estamos en Navidad, y además de significar buenos sentimientos, ceremonias religiosas, reuniones familiares y varios kilos demás, también tienen un claro componente consumista que a veces nos hace irnos de madre cuando tiramos de billetera comprando regalos. En estas fechas gastamos mucho dinero y una de las secciones preferidas para gastar en los centros comerciales es la sección de gadgets electrónicos (o juguetes de adulto que oí decir por ahí).

Cada nuevo iPod, portátil o aparato tecnológico es un caramelo caro caro para nuestros bolsillos, pero que en estas fechas parece que el dolor de sacar a pasear la Visa no es tan agudo como en otras épocas y a veces nos lanzamos a por cosas que no solo no necesitamos, sino que no sabemos ni usar, pero están de moda y lucen bien… ¿Y es que cuánta gente conocemos que se compra un iPhone y no sabe siquiera que no sólo es un teléfono móvil? ¿O cuánta gente desaprovecha gadget porque siquiera conocen su utilidad? Seguro que todos sabemos de alguien que tiene lo mejor de lo mejor pero que le viene justo para saber cómo se enciende. Y a eso a nosotros, los más geek y amantes de lo tecnológico, nos duele como una patada en… los gadgets. Seguro que más de uno piensa que es desaprovechar un aparto así, y que “dios da pan a quien no tiene dientes”. Pero no pasa nada, tranquilos, esos mismos conocidos que no tienen ni idea de lo que tienen entre manos, nos calentarán a base de bien la cabeza con mil preguntas para saber qué hacer con su compra o su regalo.

Por ello, y por el bien de los amigos que sí entienden de tecnología, una sugerencia… Hay que enterarse bien de lo que se compra, porque para tener un iPhone de 300€ como si tuvieras un Nokia 70€ …, pues mejor tirar a lo bajo, que hay quién no necesita mucho para ser feliz y los demás no sufriremos tanto.

Qué rabia da…: El que compró un reproductor HD-DVD

hd-dvdMenos mal que siempre me gusta esperar haber qué pasa con las novedades, y más cuando la guerra entre los formatos HD-DVD y Blu-rai fue tan encarnizada durantes muchos meses. Mientras Sony y su Blu-rai metían a la Playstation3, Toshiba con el apoyo de Microsoft (otra gran maniobra, llevan una época…) hacía lo propio en su XboX 360. Hubo gente, sobr todo geeks de los ansiosos que no pueden esperar para tener lo último antes que nadie, que se gastaron auténticos dinerales en reproductores HD-DVD, que creo costaban alrededor de 900€ cuando comenzaron a bajar de precio… Por supuesto, para quien decidió comprar un HD-DVD y además una consola pueden seguir disfrutando de la magnífica videoconsola XboX 360, pero hasta ella ha caído frente a los Blu-Rai, y lo más seguro es que viendo que Toshiba ha abandonado el proyecto, habrá que revisarla e implementar el lector Blu-rai con la cabeza bien agachada.

A mí me daba un poco igual quién ganara, las dos propuestas me parecieron buenas, aunque los precios de unos y otros discos siempre hubiera sido un gran peso en la balanza que me hubiera hecho decidirme por uno u otro. Pero para todos aquellos que lo compraron por semejante dineral, supongo que ahora estarán pensando que es mejor no ser tan impulsivo, y sobre todo cuando se trata de sacar la Visa a pasear.