Desde el 2007 ando por Twitter todos los días, y como en toda experiencia en redes sociales, he ido pasando por diferentes etapas. Durante mucho tiempo he creído firmemente en el buen hábito de seguir a quien te sigue, el famoso Follow Back, e incluso miraba con ojos semicerrados a quien tenía muchos followers y seguía a pocos usuarios. Ya sabéis, el famoso concepto de “Divo” o “Tweet Star”. Os digo algo, mi Timeline está decreciendo y no soy ni una cosa ni otra.
Según lo que grita mi experiencia al oído, el Follow Back o el compromiso de seguir a quién decide seguir tus publicaciones, me ha generado tanto ruído en Twitter que si no llega a ser por la llegada de las Listas, haría mucho que no me enteraría de nada de lo que pasa en mi Timeline. Os confieso que hace mucho que no leo el Timeline general, y que solamente abro Twitter para leer mis Listas de usuarios de los que no me quiero perder nada de lo que publican.

No quiero decir con esto que no haya gente interesante en Twitter, sino que hay demasiados y me es imposible seguirlos a todos. Lo peor es que por ese “ruído” generado por tantas cuentas publicando, pierdo gran parte de la información que realmente me interesa. En la actualidad, solo sigo a quién pienso que me aporta algo en ese momento, y seguro me pierdo grandes usuarios, pero no hay tiempo para mas. También estoy haciendo Unfollows. Siento quien se pueda sentir ofendido por ello, pero no es para nada algo personal os lo aseguro. Tan solo intento poner orden en mi Timeline. Y os digo una cosa, cada uno en Twitter sigue, o no sigue, a quien quiere. No tiene sentido molestarse por un Unfollow, o por que esa persona que sigues no te siga a ti.
Igual que en Twitter y en otras redes sociales, lo mejor del mundo es tener muchos perfiles diversos aportando información y publicaciones nuevas, pero el exceso que puede provocar el Follow Back genera el efecto contrario que se pretende. Personalmente necesito volver a disfrutar de mi Timeline, cosa que ahora no hacía.




Me gustan las redes sociales. El concepto fundamental de reunir alrededor de un lugar a gente conocida o por conocer, compartiendo ideas y sentimientos, es algo idílico, no se puede negar. Sin embargo, no todas terminan cumpliendo las expectativas y caen en el más profundo olvido. Las razones por las que una red social triunfa sobre otras no tiene una lógica fija. Esta variable secreta es la culpable de que Twitter, pese a su aparente sencillez, haya triunfado en todo el mundo; O que los continuos cambios en Facebook y sus deslices en su privacidad, no hayan terminado por hartar a sus usuarios. También hay quien asegura que estamos llegando a la saturación por tantas redes sociales. Yo no puedo estar más de acuerdo. Por ello, para que me llame la atención, una red social tiene que tener algo diferente que me motive a usarla.